Mi Historia
Nuna no empezó como una marca. Empezó como una niña tejiendo flores pequeñitas.
Tenía alrededor de nueve años cuando empecé a hacer joyería en una clase de bisutería, y de alguna forma nunca paré. Pulseras, aretes, collares... cargaba cuentas e hilos a donde fuera.
Crecí en un ingenio azucarero en el Valle del Cauca, rodeada de verde, flores y color. El tipo de paisaje que le dio forma, sin que me diera cuenta, a todo lo que hago y amo ahora.
Soy diseñadora gráfica de formación, amante de los gatos de corazón, y caleña: no solo de alma, sino de nacimiento. Todo eso es Nuna.
El nombre viene de un apodo que fue evolucionando con los años: Manuelita, Manucita, Manunita, Nunita, Manuna… hasta quedar simplemente en Nuna. Cuando llegó el momento de ponerle nombre a la marca, ningún otro tenía sentido.
Hace unos diez años empecé a construir Nuna más intencionalmente, pero encontró su forma verdadera cuando descubrí las cuentas Miyuki. Empecé tejiendo retratos de mis propias gatitas, luego los de las mascotas de otras personas cercanas. Y en algún punto, entre esas cuentas tiny y esas caritas de animales, el lenguaje visual de la marca se fue revelando solo.
Esto es Nuna. Color, hilo y ornamento — hecho a mano, pepita por pepita, con mucha alma caleña.
— Manuela, creadora y tejedora · Cali, Colombia